domingo, 22 de enero de 2012

PASAN LOS MESES Y NADA CAMBIA



Por cada luz de noviembre,
por cada frio diciembre
mi alma resurge,
mi cuerpo se asombra
por ver que nada de lo soñado
acude a mi sombra,
luces apagadas de enero,
chimeneas prendidas de febrero
siguen desgastando mi frágil invierno,
como deseo perseguir los sueños
del lluvioso marzo y abril,
vivir el sol de mayo,
el color de junio, el sabor de julio,
resurgir del calor de agosto,
me asusta volver al septiembre fogoso
y volver a sentir que mi alma se apaga al llegar
al rojo octubre con sus vientos fríos
que arrastran el calor vivido
del dulce verano,
siento temor de no volver a ver
el sol de mayo.