sábado, 13 de octubre de 2012

BIEN O MAL, BUENO O MALO.


  

Estoy sentado en la terraza de un bar.
Ante mí una humeante taza de café,
un cigarro y mi soledad,
mi mente soñadora me cuenta historias
de amor,
que yo todavía, sin saber bien por qué,
plasmo en una hoja de papel,
quizá sea porque la vida me quiso enseñar
a base de golpes;
que por mucho que se empeñen
en darnos a entender que no somos nada
más que una pequeña mota de polvo,
en el fondo sabemos que somos mucho más:
Estamos hechos a semejanza de nuestro Creador
y quien nos creó es muy poderoso
pues está hecho a base de la experiencia
que sólo puede dar Amor,
¿Cómo, si no, podría haber hecho una obra
tan magistral?
Sólo aprendiendo cada día que en la vida hay
muchas cosas malas que sólo pueden llevarnos
a nuestra propia destrucción.
Podemos aprender que con amor
podemos alcanzar la plena felicidad,
si cada persona de este mundo
viera a su semejante como a si mismo
y le desease el mismo bien que quisiera para él.
Este mundo volvería a ser el paraíso
para el que fue creado,
algo difícil pero no imposible,
algo que sólo puede aprenderse viviendo,
o mejor dicho, conviviendo cada día
con la amargura, el miedo, el desasosiego
y la mala fortuna, solo conociendo eso,
podemos lograr ser gente de bien.
Pues si conocemos esto, nuestro ¡yo solo!
puede desear todo lo contrario.
¿Qué seria del bien sin el mal?
o ¿qué seria del mal sin el bien?
Simplemente no existiría nada,
porque si no conocemos lo malo
jamás podríamos conocer lo bueno



jueves, 11 de octubre de 2012

BIOGRAFÍA.




  Mi nombre es Vicente José Devesa Llobell.


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Nací en un fresco veinticuatro de noviembre de 1963 en un pueblecito de la provincia de Alicante llamado Benitachell,  también conocido como Poble Nou de Benitachell, España.

De niño estudié en el C.P. Santa María Magdalena. Fui un niño muy soñador al que le gustaba mucho el arte. Tuve una infancia muy normal, sin nada que destacar.

A los diecisiete años sufrí una caída y me fracturé una vértebra. En aquellos tiempos no disfrutábamos de la tecnología de ahora, por lo que no detectaron la fractura. 

Me casé a los veintitrés años y tuve tres hijos: dos niñas y un niño.

Al poco de casarme tuve un accidente de auto y entonces, la antigua fractura terminó por dejarme tres años en cama sin poder moverme, a raíz del accidente. 

Después de 16 operaciones quirúrgicas, con tanto tiempo inactivo comenzó el gusanillo por escribir; durante el tiempo que estuve en cama escribí mis primeras historias y mis primeros versos. Con el tiempo, y de una forma autodidáctica, fui perfeccionando la escritura.





Aunque soy de los que piensan que el arte de escribir nunca termina de aprenderse, todavía hoy sé que me falta mucho camino por recorrer; y aún me sorprenden algunas ideas que me vienen a la mente.

Muchos me preguntan por mi musa… mi musa es la propia vida. Cualquier historia me motiva para escribir. 



Hoy, a mis cuarenta y ocho años, soy abuelo de un niño y una niña. Mi familia es mi total prioridad —ellos son el motor de mi vida— y lo que me impulsa a seguir adelante, a pesar de los fuertes dolores que me quedaron como secuela en aquél fatídico accidente.
Hoy, gracias a Dios, vivo con la ilusión de ver publicados mis poemas y que la gente que me rodea pueda disfrutar de ellos.


¸.•´¸.•*´¨) ¸.•*¨) Chente
(¸.•´ (¸.•`* *Devesa

AMOR DEDICADO A ¡TI!



Nunca pensé que diría lo que siento.
¡Eres tú!, la que lleva la melodía
a mi corazón,
latidos que suenan para ti.
Le das calor a mi existencia
queriéndote, alivias el frio de mi piel,
tantos errores que todavía no cometí.
¡Tú los perdonaste antes de verme
junto a ti!
y ahora dime niña:
¿Qué puedo hacer yo por ti?
sólo se me ocurre dedicarte las cosas buenas
que salgan de mi...
todo el amor que pueda sentir
y que esas caricias que te doy
sean las cosquillas que te hagan feliz.
Siente mi niña, todo el amor
que siento por ti;
Todo este amor te lo dedico a ti.


domingo, 7 de octubre de 2012




El tiempo pasa inexorable
se lleva mis anhelos, mis sueños y esperanzas.
Mis sueños no son sueños,
mis anhelos no son inalcanzables,
solo quiero hacer bien
lo que mi corazón alcanza a comprender.
Descalzo camino entre ascuas al rojo vivo,
y no digan que no me quemo
sólo porque no me quejo,
limpios son mis anhelos
y, por no conseguirlos,
no creas que no sufro,
aunque en mis ojos no aparezcan
gotas húmedas de sal.
Mi alma se desgarra
por no poder alcanzar la libertad
que sólo da la verdad.