martes, 6 de junio de 2017

Gracias por todo y a todos los que han estado conmigo en estos duros momentos.



No se que es lo que estoy sintiendo, dicen que tras perder a un ser querido pueden pasar estas cosas, ¡quizá sea eso! Realmente no lo se, solo se que todo me afecta pero sobre todo, ¡la falta de humanidad! fue mucho el tiempo en la soledad de un hospital, donde acabo pasar los últimos meses de vida de mi padre, el al menos me tuvo a mi, disfrutó de mis caricias, de mis besos, de mi amor, pero cuando salía para dar un pequeño paseo y veía abuelos y abuelas totalmente solos todo el día,  con su pañal puesto gritando el nombre de algún familiar y tan solo recibían la visita de las enfermeras o auxiliares que hacían de enfermeros, auxiliares y a la vez de familia. 
No podía hacer nada, solo cuando mi corazón me lo permitía, entraba y les preguntaba si necesitaban algo, ellos sólo me pedían que los desatara y algunos me preguntaban por alguno de sus familiares, ¡Dios! Que se puede hacer en esos momentos? Más que mentirle y decirles que tenían el coche roto o que no los dejaban salir del trabajo, les daba la mano y me la apretaban, podía sentir el temor y la soledad en su corazón,  con un gracias me iluminaban el corazón y con este corazón roto salia de la habitación diciéndome,  mañana volveré a verlo.
Que pena cuando al día siguiente veía la puerta cerrada, que mala sensación cuando la abrían y veía una sabana envolviendo el cuerpo de estos viejecitos,y que sensación más indescriptible cuando de allí salia alguien llorando a moco tendido con una pena inconsolable, eso en el caso en que hubiese alguien porque la mayoría de las veces se iban sin nadie, yo desde el pasillo les lanzaba un beso al aire y les deseaba un buen último viaje y con lágrimas reprimidas seguía con mi vida en lo posible.
A mi querida Toñi,  hermana del alma que solo Dios sabe porque tanta causalidad de que su hermana enferma de alzheimer pasase sus últimos días justo pocos días antes de morir mi padre, con ella viví uno de los peores momentos y a la vez los mejores porque la compañía de alguien al que quieres como se que ella tanto como yo nos queremos pudimos soportar lo insoportable.
Mis recuerdos A Paquita,  que le decía a mi padre que era su novia ya que entramos al mismo tiempo en el hospital y junto a sus hijos, Ana, Marco y Mercedes, también a Israel aunque a el no lo conocí allí,  gracias a Dios, Paquita se recuperó y ahora está en Calpe junto a su familia y amigos, nosotros hemos encontrado una nueva familia en nosotros, gracias por todo, gracias Ana por tu luz, si no hubiese sido por ti no se que habría sido de mi y a Marco por tu gran bondad y tu compañía, con los dos tuve momentos muy gratificantes que me ayudaron y mucho en estos duros momentos.
No puedo dejar de recordar en estas letras a Carolina, la que con tanto amor a su alrededor nos dio una lección de fortaleza, ella se fue con su querido Paco a su lado, sus padres y hermanos siempre al pendiente de ella y su pequeña hija ignorando que su mama ya no estaría más con ella, este fue mi primer gran revés en la estancia en el hospital, un revés que jamás olvidaré,  una niña que de pequeña la tuve en mis brazos porque vivía frente a la casa de mi tía y han sido siempre como familia, Carol jamás te olvidaré,  ni tampoco a ti Paco que has encontrado en mi a un hermano mientras Dios nos siga regalando vida.
A Ana Maria Perelló con la cual tuve una enorme conexión,  una mujer con un cáncer linfático a la que le daban unos meses de vida, ella quería vivir estos últimos meses en su casa de la playa cuidando de sus rosales, un día me pidió que le trajera zumos del supermercado y al día siguiente amaneció empapada en sudor, yo la seque y la cambie, le pregunte si quería que llamase a sus hijos y me dijo que para que molestarlos ya que viven en Alemania y teniéndome a mi que la cuidaba todo lo que buenamente podía,  en fin que no quiso, esa misma tarde falleció,  otro duro revés para quien convivió semanas con ella, también Paco, mi paquito, un señor de Benissa el cual estuvo acompañado por su esposa, hijo, nieto, nuera y toda la familia, había tenido un ictus y a veces su cabecilla no coordinaba, me pedía que lo llevase a la guardia civil porque lo querían matar, yo lo cogía de la mano y se quedaba tranquilo hasta que se dormía,  al día siguiente de fallecer mi padre fui a verle y había entrado en coma, volví a tomarlo de la mano y le puse mi mano en su corazón,  dio un suspiro y siguió en su coma profundo, al día siguiente despertó totalmente lucido pero sabía que se iba, pudo despedirse de toda su familia y esa misma tarde también emprendió el vuelo al cielo.
Estos días han sido muy duros a la vez que gratificantes por poder tender mi mano a quienes lo necesitaron, le di todos los mimos que pude a mi padre, lo acaricie y bese todo lo que quise y más,  hasta que la noche del 22 de mayo a las 2.55 más o menos su voz entro en mi sueño y me dijo, Hijo mío,  el papa ya se va, al abrir la luz comprobé que así había sido, todavía con calor en su cuerpo y un color de vida pude darle mi último abrazo, ahora solo espero y con mi fe se que es así que ya descansa junto a su amada esposa y mis hermanos y familia.
Aún así sigo sin saber que me pasa? y porque me siento tan mal, espero que como dicen el tiempo lo cure todo y algún día descubramos por nosotros mismos que el cuerpo no es más que un préstamo regalo de Dios para poder recordar lo que realmente somos! La propia imagen de Dios echo a su semejanza.
Gracias al personal de la cafetería que con su humanidad me hacían un poco más soportable la estancia en el hospital.
Gracias a todos por tantas muestras de cariño, a las enfermeras de la tercera planta las/os auxiliares, médicos y todo el equipo que me cuidaron e hicieron lo imposible para darme consuelo y bien estar, a ellos/as les debo mucho y jamas podre agradecerles lo suficiente lo que hicieron con mi padre pero también conmigo, gracias mis ángeles. 

Hasta siempre!  Papa, hasta siempre a todos los que se fueron estando yo allí. 
A todos y cada uno de los que conocí,.
Les mando todo mi amor.