sábado, 22 de diciembre de 2012



FELIZ NAVIDAD.
 
Tómense unos minutos y lean esto que escribí para todos ustedes:
Hola, mis queridos amigos. Me gustaría pensar que los Mayas tenían razón en algo, me gustaría pensar que llegó una nueva era, que seguro no va a hacer que todo cambie en cuestión de horas, pero ¡si! que en varios años haga que en la profundidad de nuestro ser, en nuestra alma, se produzcan cambios, unos cambios que nos hagan reflexionar, pero sobre todo ¡cambiar! 
Ojalá que nuestro espíritu reconozca esos cambios como una era de amor al prójimo, que nos haga reconocer que en verdad todos somos hermanos y como tales hagamos  el bien y no miremos sólo por nosotros.

En estos días ver la cantidad de gente desahuciada, con enormes problemas que nos hacen sumirnos en una profunda tristeza, donde no vemos solución para nuestras vidas y digo nuestras, porque yo mismo me incluyo, unos por problemas de salud, otros económicos, otros por la pérdida de seres queridos; me incluyo también porque mi amada madre murió en la nochebuena de hace ahora cuatro años, justo cuando se cumplían las doce de la noche. Y así como yo, millones de personas.

 ¿No sería bueno para todos que uniéramos nuestros espíritus y viésemos en nuestros prójimo a nuestros hermanos? ¿Tratásemos de hacer más llevadero su dolor? Ojalá que en verdad haya una nueva era donde acabe la injusticia, el dinero no sea más que un trozo de papel que no sirviese más que para recordar cuanto daño nos ha hecho.

La verdad, amigos, vivir estos años muchas veces en cama, otras veces sentado en el sofá entablando amistad con seres que viven al otro lado del mundo, otros que tan sólo viven a pocos kilómetros, pero que ni conozco y si no hubiese sido por este medio, no conocería, me ha hecho pensar en cuán pequeño es este mundo y lo poco que costaría unirnos por nuestro bien y cultivar una nueva forma de vida, hermanados felices, ayudándonos unos a otros, pero sobre todo, mostrando a la gente poco solidaria que con tan sólo quererlo, podemos hacer que la gente que sufre pueda dejar de hacerlo entregando algo que todos tenemos en nuestro corazón: la fuerza más grande que existe, la fuerza que puede hacer que el mundo sea el paraíso para el que fue creado. 

Jesús dijo que volvería, pero yo creo que nunca se fue, está siempre dentro de nosotros en forma de amor. No tenemos más que sentir fe, amor y humildad; si logramos sacar de nuestros corazones esa fuerza tan grande, podremos lograr ver a Jesús entre nosotros. 
Porque Él Mismo lo dijo: Dios es amor, busca en tu corazón y allí estaré yo, siempre junto a ti.

No me extiendo más, no quiero aburrirles —como dicen mis amigos de México— con mis pláticas, sólo quiero que si con una pequeña aportación de amor, logramos hacer feliz a una sola persona, habrá merecido la pena.
“QUE EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD LOGRE ARRANCAR DE NUESTROS CORAZONES UN POCO DE AMOR”.
Y si ves a una persona sentada en el suelo con la mano extendida, no le demos la espalda, busquemos en nuestros bolsillos una moneda, quizá pensabas que no llevabas nada, pero seguro que si buscas encontrarás la forma de regalarle un poco de esperanza.
Con todo mi cariño para todos mis amigos y conocidos, para los que ni siquiera conozco, en fin para toda la humanidad, les deseo:
PAZ, SALUD, AMOR Y PROSPERIDAD.
“FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERA ERA NUEVA”
Con todo mi amor.
                Vuestro amigo:

                               ¸.•´¸.•*´¨) ¸.•*¨) Chente
                                   (¸.•´ (¸.•`* *Devesa