martes, 7 de enero de 2014

CORAZÓN DE NIÑO





La tristeza me arrebata el alma,
el destino incierto me tiene consumido.
Los recuerdos de mi niñez
son mi único alivio.

El sonoro palpitar de un corazón
fuerte e impulsivo,
que me dejaba ver la locura
y el sinsentido de una vida 
que no entendía de malos sueños
ni de pérdidas por el camino.

¡Qué bonito!
vivir siempre con el sonoro palpitar
de un corazón de niño.

© Vicente Devesa 2014.