Este es un blog dedicado a la poesía, en el encontrara; poemas, notas, relatos cortos y algunas noticias interesantes para mi y que me gusta apoyar, ¿mi deseo? que les guste y sigan este blog si les apetece.
lunes, 5 de agosto de 2013
jueves, 1 de agosto de 2013
UNA FRÍA Y EXTRAÑA NOCHE DE DICIEMBRE.
Fue un día lluvioso y frío, mis manos no obedecían, quise dirigir
mis pasos pero el frío anulaba mis sentidos.
Paré a descansar y entonces vi una casa a lo lejos, prometía una
taza de café caliente, así que me dirigí hasta ella. Cuando me acerqué, un
chispazo recorrió mi espina dorsal: aquella casa parecía sacada de una película
de terror.
La noche oscura y el cortante frío comenzaban a paralizarme, vi
humo salir por la chimenea y pensé: 'un alma caritativa me ayudará, mi coche
quedó a dos Km. atrás, una avería no me ha permitido avanzar'.
Llamé a la
puerta pero nadie contestó, estaba seguro de que había alguien, el sonido de
una vieja gramola llegaba hasta mí, ¡pensé! Aquí debe de vivir algún viejo
igual algo sordo por el volumen de la música y no oye el timbre, así que volví
a llamar pero nada, nadie abría la puerta.
Busqué una ventana por donde ver si
había alguien Vi una butaca de las llamadas orejeras. El cabello de alguien se
dejaba entrever por encima del respaldo. ¡Vaya! Se habrá dormido… volví a
llamar, entonces se abrió la luz del porche, el sonido del cerrojo abriéndose
hizo que me estremeciera, pensé: ¡estoy a salvo!
La puerta se abrió y una hermosa mujer me dio la bienvenida, tenía
el cabello castaño casi rojizo, largo hasta la cintura, sus ojos eran bellos, —color
caramelo— su piel tersa, una figura hermosa, parecía sacada de una película de
los años cincuenta; su cintura estrecha y un vestido a lunares rojos así lo
confirmaban, estaba claro que esta mujer no iba a la moda de ahora.
— ¡Hola! ¿Qué le trae por aquí a estas
horas y con este frío?
—Mi coche me ha dejado tirado a 2 Km. De aquí y
necesito ayuda, ¿puedo usar su teléfono?
— ¡Sí! Ahí lo tiene pero dese prisa mi marido
está a punto de llegar y es un hombre muy celoso.
—Miré hacia donde la mujer me indicó, no vi
ningún teléfono, sus manos hicieron como que descolgaba y llamaba a alguien.
—He llamado a Estefan, él tiene una grúa, pronto
estará aquí, hable con él.
—Le seguí la corriente, estaba claro que aquella
mujer no estaba bien, hice como que agarraba el teléfono y entonces escuche una
voz.
— ¡Si dígame!
—Hola mire he tenido una avería, mi coche
se ha parado a dos Km. de la casa ¿de?
—Isabel González, él me conoce— dijo la mujer.
— ¡Isabel!, —Estefan no me dejo terminar— González
dijo el hombre. Sí, la conozco, déme 30 minutos.
— ¡Ok! Gracias señor.
Pensé que estaba soñando, debo
de estar tirado por ahí inconsciente y estoy soñando, me dije para mí, aquí
no hay ningún teléfono y yo hablando solo, la mujer se veía nerviosa.
—Espero que Estefan llegue pronto.
Entonces como si la mujer estuviese en trance volvió al sillón y se
sentó mirando hacia una televisión apagada, era una televisión muy antigua
pensé: Dios mío ¿Dónde estoy?
—Señora, ¿puede decirme en qué año estamos?, la
mujer me miro extrañada y con una sonrisa en los labios me dijo:
— ¿No sabe ni en que día vive? 14/11.
— ¿De qué año? Pregunté.
— ¿No sabe ni el año? Mil novecientos cincuenta y
tres.
— ¿Qué? Pregunté en voz alta. La mujer me miró
extrañada, seguro que pensaría que estaba algo loco.
Pero ¿Qué está pasando
aquí me dije? Pero si estamos en el día 6 de diciembre del 2012.
—Por favor señor, preferiría que esperase en su
coche, mi marido está a punto de llegar, es muy celoso y me da miedo que le
haga algo.
— ¿A mí? ¿Pero por qué? Si sólo he tenido una
avería y vine a pedir ayuda, ¿Cómo no va a comprender esto?
—Usted no lo conoce, ya me ha dado varias palizas,
de hecho creo que me mató, no estoy segura. Entonces volvió a quedarse mirando
hacia la TV.
—Mi piel se erizó, comenzaba a comprender, o al
menos eso creí, seguro que estoy soñando
o mejor es alguna alucinación… de pronto escuché un coche, pensé: ya está
aquí la grúa, miré afuera y vi un coche, ¡Dios santo! el coche es de los años
50 o 60, no sabría decir marca ni modelo, lo seguro es que era muy viejo; vi
bajar a un hombre joven bien trajeado, el traje era antiguo como el de la
mujer.
—Dios. es mi marido, salga usted por atrás o me
matará de nuevo.
— ¿De nuevo?
—Si estoy reviviendo esto desde hace mucho tiempo
ahora lo recuerdo, en cuanto llegue Estefan se pondrá hecho una furia, no me
creerá, sacará su revólver y nos disparará.
—Pero señora eso no es posible, —le dije.
—Sí que lo es, los dos estamos enterrados en el
jardín debajo de unos rosales blancos. De repente me empujó y me hizo salir por
la puerta de la cocina. Me quede mirando por la ventana.
—Hola mi amor ¿Qué tal tu día? Dijo la mujer al
marido.
—Acaso te importa, —contestó éste con malos
modos.
—Claro que me importa, eres mi marido, —de pronto
sonó el timbre: era el mecánico.
—Hola dijo Estefan, vengo a arreglar el
coche.
— ¿Qué coche? —preguntó el marido.
—Francisco,no te alteres, ha venido un hombre
diciéndome que se le había parado su coche a dos Km. de aquí.
—Acabo de llegar ahora y no hay ningún coche
parado a dos Km. de aquí.
—Entonces ¿Qué hago? pregunto el mecánico.
El marido sacó una pistola y apuntando al mecánico le dijo:
—vienes a acostarte con mi mujer?
— ¿Pero que dice señor González? Sólo vengo a
atender una llamada.
— ¿Y tú crees que me chupo el dedo?
Sonó un disparo y el mecánico cayó en el acto. De pronto el marido
se giró y después de soltarle toda clase de insultos a la mujer, le disparó. Quedó
tendida en el suelo suplicándole que no la matara, pero el marido, con una
sangre fría que heló aún más mis venas volvió a dispararle a bocajarro, cayendo
ésta fulminada.
yo estaba paralizado, ni siquiera pude reaccionar. el hombre abrió
la puerta de la cocina, pasó por mi lado sin verme, y eso que yo no me moví. Pensé
que estaba acabado, que ahora me dispararía a mí, pero pasó de largo sin
siquiera inmutarse.
Fue a un cobertizo, sacó una pala y excavó un gran agujero en medio
del jardín. Llevó los cuerpos de la pareja, los dejó caer dentro y tapo el
agujero; fue a la parte trasera del jardín y volvió con dos rosales blancos.
Los plantó, después fue hasta la grúa, arrancó y se fue Volví a la
casa. La mujer seguía sentada en aquel orejero… mis pelos se erizaron, ésta me
miró y dijo:
—Esto es un horror, estoy reviviendo esto una vez tras otra, mi
marido no era mala persona, pero los celos le podían, él no puede verte porque
todavía vive y nosotros no podremos descansar en paz porque nuestro asesinato
nunca se resolvió, por favor, ¡ayúdenos!
Me giré y vi al mecánico: era un chico joven, de unos veinticinco
años, apuesto. Me dijo que tenía novia y que iban a casarse dos semanas después
de lo ocurrido y al igual que Isabel, mientras no se esclareciera lo ocurrido
no descansarían en paz.
Miré al exterior, estaba amaneciendo. Escuché el sonido de unos
pasos; pensé que sería el marido que volvía de dejar la grúa.
Salí de la casa por la cocina, —el sol ya despuntaba—, me dirigí a
la puerta principal y llamé. Me abrió un viejecito muy mayor.
—Hola buenos días señor González, ¿puede
ayudarme? He tenido una avería… el viejo me miró con cara de malas pulgas, me
señaló el teléfono; esta vez sí estaba allí, entonces llamé a la policía que en
menos de veinte minutos estaba allí.
Les dije:
—este señor mató a su mujer y a Estefan, un
mecánico que debía de vivir cerca de aquí.
— ¿Cómo sabe usted esto? —Pregunto la
policía,
—Lo sé, dije yo.
—Este caso se cerró hace más de 50 años.
—Están enterrados aquí, —les mostré el lugar
exacto. los rosales estaban hermosos, llenos de rosas blancas, era una pena que
tuviesen que arrancarlos para sacar los cuerpos. El policía me miró dudando.
pero al final me dijo: —si esto es una broma, créame que lo pagará caro.
Los forenses vinieron junto un grupo de hombres con palas, excavaron
y encontraron los restos de la pareja. Al mirar a la casa vi a ambos con cara
de gratitud y con una mirada feliz asintieron para darme las gracias. Se dieron
la vuelta y desaparecieron. El marido, que había permanecido callado todo el
tiempo. Me miro y preguntó:
— ¿Cómo lo ha descubierto?— Lo miré y le dije:
—Mi coche se estropeó un par
de Km. de aquí, vine a pedir auxilio; Usted no pudo verme pero yo a usted sí. Vi cómo los mataba
y los enterraba.
Ellos me pidieron ayuda para poder descansar en paz y yo se la di.
Gacias joven me dijo el viejo, me has quitado un gran peso de
encima. Y con las manos esposadas se lo llevaron. Imagino que por su edad
pasará el resto de su vida en alguna residencia pagando el mal que hizo años
atrás por algo que ni siquiera había ocurrido.
¡Hoy! Después de hablar con una psicóloga hemos llegado a la
conclusión que yo pude verles porque estuve a punto de morir aquella noche,
congelado en la carretera y gracias al estado en que estaba, pude ver a aquella
extraña pareja.
Vicente Devesa 2013 ®
jueves, 25 de julio de 2013
POR LAS VÍCTIMAS DEL ACCIDENTE FERROVIARIO DE SANTIAGO DE COMPOSTELA
Negros nubarrones se ciernen sobre Santiago de Compostela la
velocidad y el vértigo son capaces de destrozar decenas de familias, ¡hoy!, es un
día negro para España, aunque el sol trate de cubrir de luz el día, las
lágrimas de muchos son como gotas de lluvia, derramadas por negros nubarrones.
Porque allá donde reposan los restos del apóstol Santiago, un penoso accidente
ha segado la vida de ochenta seres humanos y ha dejado decenas de personas mal
heridas. Allí han quedado sus ilusiones, sus proyectos... en unos segundos la
sangre de muchos seres queridos ha sido derramada por la velocidad.
¿Quién sabe por qué razón el tren viajaba tan rápido apenas a unos
km. de su destino? La vida nos enseña que hay que ser prudentes, porque aunque la
tecnología nos permita viajar a velocidades extremas, siempre hay algún
desperfecto, quizá técnico, que puede sacarnos de la vía de nuestras vidas.
Es una pena que hoy hayan cientos de familias llorando, derramando
una lluvia de lágrimas, hoy Santiago de Compostela, España y el mundo entero han cambiado
el sol y el calor, por un frio y lluvioso día.
Desde estas líneas quiero unirme con todo mi cariño y amor a toda
esa gente que ha perdido algún ser querido y que gracias al amor jamás quedaran
en el olvido.
Con todo mi cariño.
Vicente Devesa.
martes, 16 de julio de 2013
TIEMPO AL TIEMPO DE EDUARDO GARCÍA Y VARIOS ESCRITORES MAS.
AQUÍ LES DEJO EL LINK DEL TRAILERBOOK DEL LIBRO TIEMPO AL TIEMPO DE MI AMIGO EDUARDO GARCÍA ENTRE OTROS AUTORES, ESPERO QUE LES GUSTE EL LIBRO VALE LA PENA Y LO PUEDEN ENCONTRAR EN CUALQUIER LIBRERÍA.
http://youtu.be/sirWk_n29Cg
martes, 9 de julio de 2013
¿QUE PUEDO HACER?
Ojos de lluvia
tormenta que destroza almas nobles,
alaridos de dolor saturan mi alma,
inquietud arrolladora, espíritu acongojado.
No hay salida para mi alma, que busca,
pero no encuentra la luz de la mañana.
Ventanas que se cierran, portazos que me aturden
Y no me dejan ver más allá de mis ojos.
¿Qué puedo hacer?
No hay salida, las puertas se cierran,
Las ventanas bajan sus persianas,
La luz se apaga y ¡yo! Muero,
aniquilado por la ingratitud
de quien tiene el poder en sus manos.
¿Qué puedo hacer?
Sólo ver pasar el tiempo, esperando,
y esperando por si hay algún cambio
en esta vida, acongojada liberada de sentido,
prisionera del olvido, amarrada
a un bloque de cemento, al pie de un precipicio.
¿Qué puedo hacer ante el olvido
de quienes tienen el poder en sus manos?
… Y nos cierran las puertas
dejándonos
expuestos al sin sentido
Chente Devesa 2013 ©
jueves, 20 de junio de 2013
SUEÑO, REALIDAD, NO LO SE, QUIZÁ EL TIEMPO ME DIGA LO QUE FUE.
Anoche me acosté con la sensación de que flotaba,
me tumbé en la cama, todo me molestaba, aparte de las sábanas. Para no tener la sensación de que la tela me rozaba, pronto me di cuenta de que mi cuerpo se adormecía: no podía mover los
pies, al momento, ni siquiera las manos, mis dedos no respondían, ni
siquiera pude articular palabra.
De
repente, sentí que me dormía, pero me resistí, no era eso lo que quería. A
los cinco o diez minutos me quedé dormido, sin darme cuenta de que no era Morfeo quien
me esperaba, sino un alma amiga que con su mano tendida me ayudó a cruzar el
umbral de la irreal realidad.
Tan
pronto como traspasé dicho umbral perdí la noción del tiempo; no sé dónde estuve, sólo recuerdo una cara, un cuerpo translúcido, unos ojos azules,
cabellos lacios largos y blancos y un cuerpo delgado cubierto por una túnica blanca,
o quizá de color hueso.
Sentí que mi alma despegaba a una velocidad de vértigo y aferrado a la mano de ese amigo, llegué a un lugar hermoso, de luz resplandeciente, flores, plantas y manantiales de colores casi irreales —no sabría decir cuáles, pues no conocía su combinación.
Llegué a mi destino y ya no supe nada más. No recuerdo el tiempo que pasó ni qué conversación tuve con ese ser, ni con los demás que allí esperaban. Sólo recuerdo que, a la hora de despertar, otra mano, ésta de alguien diferente, alguien con otro color de piel, ojos acaramelados, tez morena y cabellos oscuros, me devolvía a mi cama, pero antes de soltar mi mano, con voz amorosa me dijo:
—No
luches, no intentes recordar. Todo lo que has vivido volverá a ti de la manera
más apropiada, volveremos a vernos, hermano. Un largo trabajo nos espera; deja a
un lado la impaciencia, que todo llegará a ti de la manera más correcta.
Volví a mi cuerpo. El sonido de la ducha llego hasta mí y pensé: —en el paraíso también llueve—, pero al agudizar mis sentidos, pude ver que había regresado de la misma manera que había alzado el vuelo: agarrado fuertemente de la mano de un ente amoroso que dejó dentro de mí todo un manantial de gozo.
Vicente Devesa
19/06/2013 Derechos reservados.
sábado, 1 de junio de 2013
ÁRBOL DE LA VIDA.
Eres
un árbol de hojas perennes,
eternas,
hermosas, llenas de vida,
llenas
de amor. Un árbol que nunca caduca,
su
belleza traspasa la cordura
y
va más allá de lo que la ansiedad pretende,
eres árbol cuya
vida lucha por no ser extinguida;
Ni
por el azote de la tempestad
ni por las lágrimas caídas.
Porque
¡tú! Árbol de la vida, fuiste plantado por manos divinas,
manos
que no entienden de penas,
sólo
saben de amor y letanías.
Hojas
perennes que jamás caen
por
muy adversa que sea la vida.
Asi
eres ¡tú! árbol al que Dios le dio vida.
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No se que es lo que estoy sintiendo, dicen que tras perder a un ser querido pueden pasar estas cosas, ¡quizá sea eso! Realmente no lo s...







