martes, 26 de marzo de 2013

UNA FRÍA NOCHE DE LLUVIA



Era una noche fría, una fina lluvia caía. Yo volvía a mi casa ya tarde después de un día duro, el trabajo escaseaba y en la empresa maderera donde trabajo habían despedido a la mitad de la plantilla. Por suerte yo no había sido uno de ellos. Y, aunque me debían seis largos meses de sueldo, seguía trabajando sin rechistar, con la esperanza de que un día nos pagasen el sueldo que nos debían y el trabajo volviese a ser de nuevo estable, como hasta hacia unos meses.
 Ya me quedaba poco dinero guardado y no sabía si podría pagar la factura de la luz; por suerte el piso donde vivía era de mis padres y estaba pagado, pero ya casi no quedaban fondos para ir tirando. Había tenido que trabajar duro ese día, pues había entrado un gran pedido y con los pocos que éramos teníamos que hacer doble turno; mis manos sangraban por las astillas que me clavaba, dolían y parecía que estuviese tocando ascuas ardiendo.
Mientras conducía iba pensando: —ya no tardarán en caer las primeras nieves, ¿cómo encenderemos la calefacción? Si en breve no podré pagar ni la luz, Dios, mis hijos y nietos y también mi esposa, ¿Cómo podré darles de comer? Trabajando como trabajo, mis manos sangrando, y todo ¿para qué?
De pronto vi un hombre flacucho. Iba andando bajo la lluvia con un frío que cortaba la respiración, y sin siquiera un abrigo para resguardarse. La verdad es que me encolericé por la situación en la que estábamos pasando. — ¡Dios!— me dije— esto cada vez está peor, los ricos más ricos y los pobres cada vez más pobres; ya ni para ropa tenemos, así que, aunque el hombre no hizo señas para que le llevase, paré el coche junto a él y le pedí que subiese,
— Estoy mojado, le ensuciare el coche.
— Da igual, ¿puedo acercarle al algún sitio?
— No voy a ningún sitio en especial, mi techo es el cielo y nadie me espera.
—Tendrá hambre y frío, suba por favor le invito aunque sea a un café.
— ¡Vaya! Gracias, es usted muy amable, ya no se encuentra mucha gente como usted, sólo la gente pobre se apiada de alguien como yo.
— Será que la gente rica tiene miedo a ser robada y quien nada tiene, nada tiene que perder.
— Puede ser— dijo el señor después de sacudirse la ropa para intentar mojar lo menos posible el asiento del coche.
— ¡Oh!, no se preocupe usted, mi coche está acostumbrado a todo, con tres hijos y dos nietos, un poco de agua bendita ya no le preocupa, creo que no tardará en nevar, hace mucho frío, ¿Cómo puede usted aguantarlo?
—Como usted dijo de su coche ya estoy acostumbrado, soporto la carga de muchos hijos que me apalean, me golpean y me reniegan.
— ¡Oh sí! así son los hijos —dije pensando que hablaba metafóricamente—,¿Y usted se lo permite?
— ¿Cómo no? Son mis hijos y  por ellos lo doy todo.
—Cierto, dígamelo a mí.      
Sonreímos y seguimos camino a una cafetería.
Al llegar a la cafetería nos sentamos y el señor pregunto al camarero, ¿Cuánto cuesta un café con leche? este le dijo 1,50 € ¿y un café solo?
El camarero se puso gallito y le dijo —si no tiene usted para un café, ¿a qué viene?
—Oiga! dije con mala leche,— este hombre  es mi invitado. ¿Cómo se atreve a tratarle así?
—Perdón, es que he tenido mal día.
—Así estamos todos y yo no le hablo así.
—Déjalo —dijo el hombre— tomaré un café.
— ¡No! dije yo— tomará el menú y después un café con leche, y para mí un café.
—El hombre agachó la cabeza y se dirigió a la cocina. Sacó el menú del día.
—No se dan cuenta de que hoy tienen trabajo y mañana podrían estar en la cola del paro, y sin nada que llevarse a la boca.
—Es cierto y después dirá Dios ayúdame y Dios, como es su padre, le ayudará.
— ¡Humm! no sé yo, míreme a mí. Hace meses que no cobro por mi trabajo, mire mis manos, sangrando y Dios parece que se olvidó de mi.
El hombre me miro profundamente. Lamenté haber dicho eso, él estaba peor que yo y parecía que no le importaba.
—Cuando acabó de cenar, el camarero nos sacó los cafés. Yo sólo tome un café, porque no llevaba mucho dinero y no quería quedarme corto, así que lo tomamos, pagué y salimos de la cafetería, fuimos hasta el coche y le dije al hombre:
—Suba,  le llevaré donde me pida.
Preocupado por el frío, me quité el abrigo y se lo di.
—Gracias Jorge, —dijo el hombre tomando el abrigo.
— ¿Cómo sabe mi nombre? no se lo he dicho, ni usted el suyo.
—Tranquilo hijo, yo vivo aquí, mi techo es el cielo, mis hijos son ustedes y mi nombre, ustedes me llaman Dios. Gracias por esta agradable velada Jorge, hoy me has hecho sentir que todavía me quedan hijos buenos, ¡ah! y por tus manos no te preocupes, ya no te sangrarán más.

Quise bajar del coche, pensé: —este hombre pobre no debe de estar bien—, pero al bajar ya no había nadie. El hombre había desaparecido, así que arranqué  y me fui a casa; era muy tarde, no quise despertar a nadie. En mi cabeza sólo podía retener la imagen de aquel señor delgaducho con cara de sufrimiento. Pensé: —este hombre ha sufrido tanto que se ha vuelto un poco loco—, me acosté y al despertar a la mañana siguiente, creí que había soñado lo de la noche anterior.
De pronto llamaron al timbre y mi mujer fue a abrir. Cuando volvió llevaba en sus manos una carta certificada a mi nombre y mi abrigo. Al abrir la carta había una nota y un talón con una fuerte suma de dinero; en la nota decía: Gracias por tan hermosa velada, espero que esto cubra tus necesidades por un largo tiempo, hasta que lleguen mejores.

Le pregunté a mi mujer:
— ¿Quién trajo esto?— Ella me respondió:
—Un señor con muy buen aspecto, muy delgado, pero tenía una mirada que irradiaba una paz increíble.

Extrañamente, la noche anterior yo vi a un hombre que parecía llevar encima todo el peso del mundo. Sonreí, volví a mirar la nota y al mirar la firma mi corazón se encogió, allí decía: Con amor, tu padre. Firmado: Dios.


jueves, 21 de marzo de 2013

MUÑECO DE TRAPO




¿Y yo me quejo?
si en alas del viento
surque tierra y mar.

¿Y yo me quejo?
si muñeco de trapo fui
y hoy vivo con acierto.

Siendo muñeco de trapo
dando tumbos caí agotado,
¡no! ya no me quejo
pues gracias a ser muñeco de trapo ayer
hoy soy quien soy,
un ser rebosante de amor.

Porque un día la paz pedí
y hoy aquella paz me llego
como premio exento de castigo
y gracias a ello además
también te tengo a ti.

TU AUSENCIA





Las olas del mar golpean
la arena de la playa,
en mis sueños, caracolas,
esa dulce voz que resuena
como reclamo y belleza
de un paraíso de exquisito primor,
donde crecen los recuerdos de tu belleza ausente.

BELLEZA



Fui al campo a buscar amapolas
mas encontré flores de azahar
y pude aspirar su perfume,
perfume que me hace suspirar
  por un amor que pude encontrar

miércoles, 20 de marzo de 2013

DE,EL SECRETO NO ES UN SECRETO, "ES LA PALABRA DE DIOS."


https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiLkAG_Kvp2pXsoI6znaZHyjjEhBAGOw5ORlREThG0WuXBkQTxRQvBr84XSRUT8WFpO7CJQS711XJfEgN5-ensRracrTbbDU5f_L3-8yD42WJlpoCbl36YRMpSZqv37NWtpMXRKLCN2ptc/s1600/373977_2597801763037_1785202195_n.jpg

Hasta hoy comenzaba el día preguntándome: ¿y que pasará hoy? ¿Me llamarán para pedirme dinero de algo que pueda deber? 
Veremos si hoy me duele la espalda o la rodilla, o quizá los codos y si no los hombros y el cuello, ¿podré resistir el día? 
Muchas preguntas negativas que, al final, todas o casi todas se cumplían, incluso después de oír hablar del libro el secreto, comprarlo y leerlo de cabo a rabo e intentar hacer lo que allí se dice. 
Continuaba con el mismo problema. Después de mucho reflexionar, veamos de qué forma pedía que cambiasen las cosas:
  • Espero que hoy nadie me llame reclamándome un dinero que no tengo.
  • Ojalá hoy no me duela nada o al menos no mucho, espero poder resistir el nuevo día.
No me daba cuenta que seguía pidiendo lo mismo con diferentes palabras. Volví a repasar el libro y compré otros más antiguos, dándome cuenta de que el secreto no era ningún secreto; compré libros de metafísica, los cuales ya hablaban desde hacía muchísimos años de más o menos lo mismo: y es que Jesucristo vino a este mundo con la intención de enseñarnos de qué forma hay que vivir, evitando al propio diablo, que no somos más que nosotros mismos, con nuestro propio pensamiento.
 ¡Sí!, yo no creo en el diablo ni en el infierno, no creo que haya nadie que se consuma en una hoguera eterna, pero sí creo que, dependiendo de la forma en que vivamos, nuestra vida se puede convertir en un verdadero infierno. 
Lo que sí creo es en la palabra de Dios o lo que es lo mismo en las enseñanzas de nuestro hermano Jesucristo. Él dijo 'pedid y se os dará, quien tenga oídos que oiga'. Tantas y tantas palabras en forma de metáfora que nunca entendimos ni pusimos en práctica como es debido.
Si no entendemos su palabra y continuamos viviendo como hasta ahora, seguiremos ardiendo en nuestro propio infierno, y es que vivir la vida, tal y como nos enseñó nuestro hermano Jesucristo, es vivir eternamente en un auténtico paraíso.
Mientras sigamos negando nuestra salud, riqueza y felicidad, seguiremos viviendo en un mundo de negación, jamás conseguiremos nuestros propósitos; hay una delgada línea entre una vida cómoda, sin sufrimiento y llena de felicidad y una vida llena de miseria y falta de medios, salud y prosperidad. 
Ahora comprendo, aunque es difícil llevar a cabo el significado de sus palabras, que hay que vivir con el corazón rebosante de amor, jamás desear ningún mal a nuestros semejantes y vivir convencidos en que, si así lo queremos, nunca nos faltará nada, nada que  pidamos a nuestro Padre, nuestro Universo, la Energía de Dios, nos será negado.
Si bien podemos errar en alguna ocasión, pues, como dije unas líneas atrás, no es fácil; si yo mismo al levantarme o todavía en la cama al despertar, en vez de pedir mis deseos de la forma en que lo hacía, hubiese comenzado el día agradeciendo a Dios y al Universo, pronunciando las palabras adecuadas tal como, Universo Infinito o Dios, como prefiramos. 
Yo lo digo así: 'Universo Infinito, hoy voy a vivir un buen día, todas mis necesidades quedan cubiertas por la gracia del Eterno, gracias Universo Infinito por llenar mi día de salud y felicidad'.
Tan simple como ese cambio, con esas palabras y el convencimiento de que así será, habría cambiado mi día totalmente, pues no hay nada que la energía del infinito universo o Dios, nuestro creador no pueda conseguir.
"La fe mueve montañas". No lo digo yo, lo dijo Jesucristo y así es, pidamos siempre con bondad y amor por nuestros semejantes, agradezcamos a Dios por todo lo que nos regala y el mismo Universo nos llenará de paz y de sosiego.
Pide un día lleno de salud y así lo tendrás.
Pide que la abundancia económica te sea dada y no te faltará el dinero para ese día.
Pide un día extremadamente feliz y no dudes en que tu día será feliz, pero pídelo con humildad, sin ser exagerado, convencido y lleno de amor. 
No dudes en dar a quien lo necesite, pues tal y como des, te será dado. Nunca olvides que para ser feliz no necesitas todo el dinero del mundo, simplemente, que no te falte para tu día es más que suficiente, pues nuestro Padre te dará el doble; y así como pides, da, pues al igual que tu hermano necesita y tú le das, así mismo te será dado por nuestro Padre.
Pero no des por obtener algo a cambio, el universo no es tonto: da sin esperar nada a cambio. Difícil, lo sé, y más cuando se necesita, pero sigue la palabra que Jesús nos dejó a través de Dios Padre y ya nunca te faltará nada que de verdad y con amor necesites.
Y LO MEJOR DE TODO ES QUE PARA ELLO SOLO HAS DE TENER ¡FE!

lunes, 18 de marzo de 2013

ETERNAMENTE





Mirando al cielo
veo tu cara resplandeciente
y en ella veo reflejadas
el sol y la luna.

Nada hay más hermoso
para este errante trovador
que ver tu cara reflejada,
qué más da si en un espejo,
estanque o laguna.

En cualquiera de ellos veo
el carmín de tus labios
y el bello negro de tus ojos.

Tu eres la Diosa que con gracia
conviertes tus dulces mieles
en fértil simiente para este
incansable labrador,
que con sus manos trabaja
incansablemente para convertir
su nido y que dure para siempre,
eternamente.

® Reservados los derechos.

Y EL UNIVERSO CONSPIRÓ





Llegó la primavera
y con ella brotaron las flores,
el azahar y las amapolas
tiñeron de color la faz de tu cara.

Entre mirlos y jilgueros cantando
en silencio, te declaré mi amor,
junto a ti pasó un pajarillo cantor
y cerrando tus ojos escuchaste un te amo.

No era el rumor de la brisa,
ni una alondra peregrina,
era mi alma, que surcaba el cielo
como ave, con su incomparable
gracia divina.

El universo conspiró
y te hizo ver en mí
al ser que más has de amar
todo el tiempo en que Dios te dé de vida.

® Derechos reservados

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