viernes, 15 de junio de 2012

CORAZÓN DE ARENA



A través de la noche
de luna llena te veía,
yo lloraba y tu reías
no era un desdén
era que tú en paloma
te convertías.

La luna me quitaba las penas
aunque ¡yo! seguía llorando
mi agonía.

Llego la aurora
y de tanto llorar
mi corazón se transformo
en arena.

Al fin el sol se coló
por mi ventana,
las azucenas desprendieron
su olor dulzón,
pero los tallos de los nardos
ya cubrían mi corazón
amortajado.

Que pena, tu ya no reías
tu corazón de tanto llorar
también se convirtió en arena.