sábado, 12 de octubre de 2013

¡ORO! LA ESCLAVITUD DE NUESTRO HERMOSO MUNDO.






Mientras gobierne el dinero en este mundo, jamás veremos cambios.
Mientras el veneno recorra las arterias de nuestro planeta, el mundo seguirá agónico y perdido.

¿Quién eligió que el oro sustentase nuestra economía?
¡Sí! el oro, un metal que solo sirve para engalanar nuestro cuerpo, unas veces en forma de anillos otras de colgantes, diademas y estandartes,
¿qué más da?

¿Cómo es posible que nos gobierne algo tan tonto? Si antepusiésemos el amor ante todo, dejaríamos de ser esclavos de la economía, para vivir en un paraíso.

Para eso creó Dios este bello mundo, para que fuésemos libres y felices, no esclavos de un metal amarillo.

¡Qué pena!

Un infierno dentro de un paraíso donde sólo nosotros  somos el instrumento para cambiar el rumbo de este mundo.
Es una verdadera pena ver niños sufriendo porque no pueden acceder a un buen hospital; gente que depende del dinero para poder salir adelante, viviendo auténticos infiernos, y todo sólo por dinero, un vil papel o metal sin ningún valor. 

Sólo una palabra, una palabra que no me cansare de repetir, “amor”. Y es que sólo con amor podemos llegar a todas partes y no porque yo lo diga, lo dijo Dios, lo dijo su hijo, ¡sí! Jesús nos dijo: "Ama a tu prójimo como a ti mismo"; y si así lo hiciésemos, jamás permitiríamos que nada malo pase a nuestro prójimo; ojalá no sea tarde y cambiemos nuestra forma de ser y antepongamos el amor a todo. 
 
Escribo poemas, sí, poemas de amor y jamás me cansaré de decir 'te amo'. 
Me da igual quién sea: Si se lo digo a una flor, cómo no iba a decírselo a mis hermanos:
 “TE AMO.”